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title: "Tu subdominio"
description: "tunombre.airbis.io - cómo cambiarlo, qué cuesta, qué pasa con el link viejo y por qué tu URL es un activo."
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# Tu subdominio

Tu página vive en un subdominio propio: `tunombre.airbis.io`. Es tu URL para compartir, imprimir y poner en la bio.

## Cambiarlo

Desde el panel: **Cambiar subdominio**, escribís el nombre nuevo y confirmás.

- Minúsculas, números y guiones; entre 3 y 40 caracteres, sin guión al principio ni al final.
- Si el nombre ya está tomado o reservado, el panel te avisa y probás otro.

## El link viejo no muere

Cada cambio deja una **redirección permanente**: quien entre por el link anterior llega solo al nuevo, con la página exacta que buscaba. Tus QR impresos y los links que ya compartiste siguen funcionando.

## Qué cuesta

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| **Primer cambio** | Gratis |
| **Del segundo en adelante** | +$5.000/mes por cambio, sumados a tu plan |

:::note
¿Querés tu propio dominio (`tucasa.com.ar`)? Está en el [roadmap](../roadmap/). Hoy el subdominio de airbis.io es la vía, y va a poder redirigir a tu dominio propio cuando lo conectes.
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## En profundidad: la URL como activo de un alojamiento

Hay una pregunta que casi ningún anfitrión se hace y que define bastante de su negocio: **¿cómo te encuentra alguien que ya te conoce?** No el que está buscando "cabañas en Bariloche" por primera vez —a ese lo trae el buscador de Airbnb o Google—, sino el que ya escuchó tu nombre. El que se fue encantado en marzo y quiere volver en septiembre. El cuñado al que le recomendaron tu casa. El que vio tu historia en Instagram. Esa persona tiene una intención altísima y, si no tenés una dirección propia, se la estás entregando a un buscador que le va a mostrar veinte alternativas antes que vos.

Un subdominio propio resuelve eso con algo tan viejo como internet: un nombre que se puede decir en voz alta. "Entrá a casadelmolle.airbis.io" es una frase que se dice por teléfono, se escribe en un cartel, se pone en la firma del mail y entra en un QR. "Buscame en Airbnb, se llama Casa Los Álamos, tiene una foto con una parrilla" no es una dirección, es una adivinanza, y en el camino tu potencial huésped se cruza con la competencia.

Esa dirección tiene además otro rol que se nota más despacio: es **el ancla de tu posicionamiento en Google**. Un sitio propio, con un nombre coherente, contenido real y una estructura clara —portada, ficha, contacto— es algo que un buscador puede indexar y devolver cuando alguien escribe el nombre de tu alojamiento o una búsqueda con intención local. Es la diferencia entre existir en Google como una tarjeta dentro de una plataforma y existir como vos mismo. No es magia ni es instantáneo, pero es la única forma de empezar a acumular algo que sea tuyo.

Por eso importa **elegir bien el nombre**, y por eso el primer cambio es gratis. Casi nadie acierta a la primera: el nombre que el sistema te propone sale del título de tu publicación, y los títulos de Airbnb están escritos para el buscador de Airbnb, no para ser una URL. "Depto luminoso 2 amb con cochera céntrico" es un buen título de publicación y una pésima dirección. Un buen subdominio es corto, se dicta sin dudar, no tiene números raros y suena a marca: el nombre de tu casa, o el nombre más la ciudad. `casadelmolle`, `lospiquillines-tandil`, `mirador-calafate`. Si tu marca todavía no está definida, tomate el rato de pensarlo antes del primer cambio, porque es literalmente lo que va a ir impreso en tus folletos.

La pregunta que sigue siempre es la misma: si cambio de nombre, ¿pierdo todo lo que compartí? No. **Cada cambio deja una redirección permanente**, así que el link viejo sigue llevando a tu página, y no a la portada genérica sino a la página exacta que la persona quería ver. El QR impreso en la carpeta de la cabaña sigue funcionando. El link que le pasaste a alguien por WhatsApp el año pasado sigue funcionando. La publicación de Instagram vieja sigue funcionando. Y como la redirección es del tipo que los buscadores entienden como definitiva, lo que hayas acumulado en Google se traslada al nombre nuevo en lugar de perderse. Esto no es un detalle menor: es la diferencia entre poder corregir una decisión y quedar atrapado en ella.

El costo del segundo cambio en adelante existe justamente para eso: para que la decisión se tome con cabeza. Cambiar el nombre de una dirección tiene consecuencias que se pagan afuera del sistema —material impreso que hay que reimprimir, links en otros sitios que hay que actualizar, gente que te conocía por el nombre viejo— y un producto que hace gratis e ilimitado algo que en el mundo real es costoso termina empujando a la gente a tomar malas decisiones. Un primer cambio gratis cubre el caso legítimo, que es el 95% de los casos: el nombre autogenerado no me gusta, quiero el mío. De ahí en más, si querés cambiarlo cada temporada, se puede, y cuesta.

Sobre el dominio propio, la respuesta honesta es que **todavía no está**. Tener `tucasa.com.ar` apuntando a tu página es la evolución natural y está en el roadmap; hoy no existe y no queremos venderlo como si existiera. Mientras tanto, el subdominio hace el 90% del trabajo: es tuyo, es estable, es corto, tiene certificado, carga rápido desde cualquier parte y es perfectamente indexable. Y cuando llegue el dominio propio, no vas a tener que rehacer nada: la página, el contenido, las reseñas y el diseño son los mismos, y el subdominio de hoy va a poder redirigir al dominio de mañana con la misma mecánica con la que hoy redirige un nombre viejo a uno nuevo. Lo que se construye ahora no se tira.

Source: https://airbis.io/docs/subdominio/index.mdx
