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title: "Reseñas y precio reales"
description: "Las reseñas escritas por tus huéspedes y el precio por noche que devuelve Airbnb, en tu página, sin retoques y sin inventar nada."
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# Reseñas y precio reales

Dos datos que casi ninguna web de alojamiento muestra bien: lo que dijeron tus huéspedes y cuánto sale una noche. Airbis los trae de Airbnb, o no los muestra.

## Reseñas escritas: "En sus palabras"

Dentro de la sección **03 — Lo que dicen**, debajo del desglose por temas, aparece una grilla con las reseñas reales de tus huéspedes.

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| **Qué muestra** | El texto de la reseña, el nombre del huésped, la fecha y sus estrellas |
| **Cuántas** | Hasta 8, las más recientes |
| **Qué se descarta** | Reseñas vacías, muy cortas o que no llegan a 4 estrellas |
| **Largo** | Las muy largas se cortan con puntos suspensivos para que la grilla respire |
| **Idioma** | El original, tal como lo escribió el huésped, sin traducción automática |
| **Si no hay** | El bloque no aparece. La página se arma igual |

El desglose por temas —hospitalidad, limpieza, ubicación y los que Airbnb publique— sigue arriba, con **los conteos reales** de cada uno. Uno es la evidencia estadística; el otro, la voz.

## Precio: "desde $X la noche"

Cuando Airbnb devuelve un precio para tu publicación, tu página lo muestra en tres lugares: la barra de la portada, la ficha de la propiedad y el panel de reserva.

- Aparece siempre como **orientativo**, nunca como precio cerrado.
- En el panel de reserva va la leyenda completa: de qué par de noches se tomó, y que **el precio final lo fija Airbnb al reservar**.
- Si Airbnb no lo devuelve —por ejemplo, si tu alojamiento está ocupado en las fechas de referencia—, **no se muestra nada**. No hay número inventado ni "consultar".
- Se refresca cada vez que generás o [regenerás](../panel/) tu página. Un precio viejo se deja de mostrar solo.

:::note
Airbis no fija tus precios ni los modifica. Los tuyos siguen viviendo en Airbnb, con tus reglas de temporada, descuentos y estadías largas.
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## En profundidad: la reputación que ya te ganaste, puesta a trabajar en tu propia web

En el alquiler temporario, la confianza es el producto. Alguien que está mirando tu cabaña en El Calafate desde una oficina en Rosario no puede tocar las sábanas, ni oler el aire, ni ver si el camino de entrada se inunda. Lo único que tiene son señales, y de todas las señales disponibles, la que más pesa —por lejos— es lo que dijeron otros que ya fueron. Esto no es una opinión: es el motivo por el cual las plataformas de alojamiento pusieron las reseñas en el centro de su producto y por el cual un anfitrión con 4,9 y doscientas evaluaciones llena su calendario a un precio que uno recién llegado no puede ni soñar.

Ahí aparece un problema que casi nadie nombra. Esa reputación **la construiste vos**, noche a noche, aguantando check-ins a la una de la mañana y contestando dudas por mensaje un domingo. Pero vive adentro de una plataforma. En tu propia web, si la tenés, empezás otra vez de cero: una casa linda contada por su dueño, que es exactamente el tipo de contenido que el visitante moderno ya aprendió a descontar. La mayoría de las webs de cabañas resuelve esto con un carrusel de "testimonios" en cursiva, sin apellido, sin fecha, sin fuente. Nadie les cree, y con razón: cualquiera puede escribirlos.

Traer tus reseñas reales de Airbnb resuelve eso de raíz, y la clave está en los detalles que las hacen creíbles. **El nombre** de quien la escribió. **La fecha**, que muestra que esto pasó hace dos semanas y no en 2018. **Las estrellas**, que le dan escala. Y sobre todo, el hecho de que estén escritas como las escribió la gente: con sus modismos, con sus frases cortadas, mezcladas en español, portugués e inglés según de dónde venían tus huéspedes. Esa mezcla, que parece un defecto, es lo que hace que se lean como verdaderas, porque ningún redactor las escribiría así. Airbis muestra el original y no la traducción automática justamente por eso.

El filtro merece una explicación honesta, porque implica una decisión editorial. Se descartan las reseñas vacías o de una línea —"Todo bien", "Excelente"— porque no aportan información y ensucian la grilla, y se descartan las que no llegan a cuatro estrellas. Esto último no es esconder algo: tu **calificación general** está arriba de todo en la página, con la cantidad exacta de evaluaciones, así que el promedio real —incluidas las malas— está a la vista y no se puede maquillar. Lo que se hace es lo mismo que hace cualquier página de producto del mundo: el número es completo, la selección de comentarios destacados es curada. Y si querés que tus reseñas se vean mejor, el camino es el de siempre y no tiene atajo: seguir siendo buen anfitrión.

El desglose por temas cumple otra función y por eso se muestra aparte. Airbnb clasifica lo que dicen tus huéspedes en categorías y lleva la cuenta de cuántas veces se mencionó cada una. Ese ranking, con sus números, contesta una pregunta distinta a la de las reseñas individuales: no "cómo fue la experiencia de Marcela", sino "en qué es sistemáticamente bueno este lugar". Si tu tema más mencionado es la ubicación, tu web lo dice con el número al lado y le está dando al visitante un argumento verificable. Es la diferencia entre decir que sos hospitalario y mostrar cuántas personas lo escribieron.

Con el precio pasa algo parecido, pero al revés. La tentación de toda web de alojamiento es poner un precio grande y redondo en la portada, y es una mala idea por dos motivos. El primero es operativo: los precios del alquiler temporario cambian por temporada, por día de la semana, por cantidad de huéspedes, por estadía mínima y por descuentos. Cualquier número fijo escrito a mano en una web va a estar desactualizado en tres semanas, y un precio desactualizado genera una conversación incómoda justo en el momento de reservar. El segundo es de confianza: si el número que vio en tu página no es el que le aparece al pagar, perdiste al huésped, y con razón.

Por eso el precio en Airbis funciona como funciona. Se toma de Airbnb, para un par de noches de referencia, y se muestra **siempre etiquetado como orientativo**, con la leyenda completa en el panel de reserva explicando de dónde salió y aclarando que el precio final lo fija Airbnb al reservar. Sirve para lo único que tiene que servir un precio en la portada: que el visitante sepa si está en su rango antes de invertir cinco minutos en leer tu casa. Filtra a los que no van a reservar nunca y le da tranquilidad a los que sí.

Y cuando el dato no está, no está. Si tu alojamiento aparece ocupado en las fechas de referencia, o Airbnb no devuelve el precio, tu página simplemente no muestra esa celda, y en su lugar queda tu calificación, que es un argumento mejor de todas formas. Puede sonar a que se pierde una oportunidad; en realidad es la aplicación más pura de la regla de la casa. Una web que a veces muestra el precio y a veces no, pero nunca miente, es infinitamente más útil que una que siempre muestra un número y a veces está mal. Con el tiempo, ese es el tipo de detalle que separa una web que ayuda a reservar de un folleto digital.

Source: https://airbis.io/docs/resenas-y-precio/index.mdx
